28 de mayo de 2017

ORANGUTANES


Los orangutanes tienen cuatro dedos largos en los pies y las manos, un pulgar oponible en las manos y un gran dedo gordo oponible en el pie. Al balanceo por los árboles mano sobre mano se le llama “braquiación”, les ayuda a mantenerse fuertes.

Los brazos y piernas fuertes y ágiles le sirven para desplazarse por los árboles y como su cadera es flexible pueden sujetarse en cualquier dirección. Los brazos de un macho son mucho más largos que sus piernas y pueden abarcar hasta 2,4 metros.

Suelen ser unos animales muy solitarios, pero las hembras suelen tener una o dos crías con ellas. Están adaptados a la vida en los árboles, hacen nidos en las ramas para dormir, acolchados con hojas y hierba, se ha visto a algunos usar grandes hojas para protegerse de la lluvia.

Los machos son mucho más grandes y pueden desarrollar adiposidades en las mejillas y una bolsa en la garganta. Les gusta comer muchas frutas distintas, además de miel, corteza de árbol e insectos. Con sus largos dedos consiguen la comida con facilidad. Pueden recordad dónde se encuentran cientos de frutas en distintas épocas del año y en diversos lugares de la selva.

Los orangutanes aprenden observando a sus padres usar herramientas. Se ha visto a algunos orangutanes usar palos para recoger comida, sumergirlos en miel, quitar semillas de frutos con espinas, lancear peces en el agua y probar la profundidad de un río. Algunos incluso usan hojas como copas o como instrumentos para amplificar su voz.

27 de mayo de 2017

CURIOSIDADES DEL BÉSIBOL


Durante sesenta y dos años, el mayor bateador de béisbol, Babe Ruth, mantuvo él solo el récord por lanzar el mayor número de juegos sin que entraran carreras contrarias en una temporada en la Liga Americana. En 1978 Ron Guidry se convirtió en el poseedor conjunto del mismo récord.

La invención del béisbol se atribuye a un oficial del Ejército de los Estados Unidos, Abner Doubleday, en Cooperstown, en 1839. Los juegos llamados béisbol, que incluyen la idea de golpear una pelota y correr de una base a otros, ya se mencionaban en publicaciones inglesas en 1744, en Estados Unidos ya se mencionaban catorce años antes de la Declaración de Independencia.

Entre 1882 y 1887, Hugh L. Daly jugó como segunda base y short stop y lanzó en algunos equipos de béisbol de las ligas mayores. Como lanzador ganó setenta y cuatro juegos, incluyendo uno sin hits, y logró un récord, que duro mucho tiempo, al eliminar a diecinueve bateadores en un juego. Solo tenía un brazo.

Las primeras reglas formales para jugar al béisbol tenían como requisito que el equipo ganador consiguiera hacer veintiuna carrera.

El Museo Metropolitano de Arte en Nueva York cuenta con la mayor colección de tarjetas de bésibol: 200.000.

El lanzador de béisbol Hoyt Wilheim hizo un jonrón la primera vez que se puso el bate en las ligas mayores, y nunca logró hacer otro en las 400 veces que estuvo al bate en su carrera de veinte años jugando con diversos equipos, de 1952 a 1972. En su segunda temporada, bateó un trile y nunca bateó otro, y dos dobles y solo bateó otro más. El promedio de bateo de su carrera fue de 0,088.

Durante las competiciones de béisbol entre las dos ligas mayores, en la década de 1890, los Nacionales de Pittsburg, aprovechando un tecnicismo, contrataron a un jugador de otro club. El presidente de los Nacionales, J. Palmer O’Neill, recibió el apodo de J. Pirata O’Neill, y su club se convirtió en los Piratas.

Bill Sunday, famoso evangelista a partir del año 1903, al que se le atribuía haber convertido a más de un millón de personas durante su carrera, fue un profesional del béisbol, de 1883 a 1891, con los equipos de Chicago, Pittsburg y Filadelfia.

26 de mayo de 2017

LA ARMADA INVENCIBLE Y LA RELIGIÓN


Los tripulantes de la Armada Invencible, además de preparar el cuerpo debían preparar el alma. Una vez a bordo, quedaban prohibidos todos los comportamientos indecorosos: lenguaje obsceno y grosero, prohibición de blasfemar, tratar con prostitutas, etc., cualquiera de esas conductas ofendía a Dios.

Durante las travesías se obligaba a la tripulación asistir a los oficios religiosos completos una vez al día. Estas misas las celebraban los 180 sacerdotes que acompañaban a la expedición. Al anochecer y al amanecer los grumetes cantaban la Salve y el Ave María junto al palo mayor de cada nave.

Las contraseñas se escogían por su significado religioso y en el estandarte de la Armada se podía ver, además de las armas reales, la imagen de la Virgen María y un Crucifijo, cruzado con las diagonales rojo sangre de la guerra santa. En la parte inferior aparecía bordado el grito de batalla: “Álzate oh, Señor, y haz valer Tu Causa”.

Desde que zarparon los barcos de la Armada Invencible, Felipe II y la familia real al completo dedicaba tres horas diarias a orar y pedir protección ante el Santísimo Sacramento.

25 de mayo de 2017

ORIGEN DEL MELOCOTÓN MELBA


El melocotón melba, es un postre que ha dado una gran fama al gran maestro Auguste Escoffier (1846-1935). Él mismo cuenta la historia de su origen:

“Cuando el junio de 1900 dediqué ese delicioso helado a madame Melba, hacía tiempo que la conocía. Durante sus dos temporadas de ópera en el Covent Garden, en los años 1892-1893, se había hospedado en el Hotel Savoy de Londres. Asistiendo una noche a la representación de Lohengrin, la entrada del cisne, que aparecía majestuoso en escena, me inspiró la idea de hacer una sorpresa a la gran cantante, a fin de testimoniarle mi admiración y la satisfacción de la velada que había pasado escuchando su maravillosa voz.

Al día siguiente, habiendo invitado la señora Melba algunos amigos a comer, aproveché la ocasión, y les serví en una gran fuente de plata un hermoso cisne tallado en un gran bloque de hielo; entre las alas coloqué los melocotones pochados en almíbar reposando sobre un lecho de helado de vainilla y cubrí los melocotones con un velo de azúcar hilado.

El efecto fue sorprendente, y la señora Melba se mostró muy agradecida a mi gentileza. La artista, a quien no había vuelto a ver hasta últimamente en París, en el Hotel Ritz, durante nuestra conversación me habló de mi inspiración culinaria de aquel tiempo; por consiguiente, ella ha guardado siempre el recuerdo.

Durante ese intervalo comprobé que los melocotones simplemente acompañados de helado no me convencían; me parecía que les faltaba algo; ese algo era el perfume tan fino de las frambuesas frescas. El conjunto de helado a la vainilla, los melocotones y la frambuesa fue la solución del problema.

Es así que en la apertura del Carlton Hotel, de Londres, dediqué a la célebre cantante mi creación: El melocotón Melba”.

24 de mayo de 2017

VAQUEROS Y GANADO


Después de la Guerra de Secesión había en Texas multitud de ganado. Al final de la guerra su precio había bajado a cuatro dólares por cabeza. Esos bueyes que no valían nada invadían Texas, y por el otro, el resto del país pedía carne de buey, pero no había ferrocarril para transportarla.

Así pues, se conducía a los bueyes a lo largo de las pistas que atravesaban cientos de millas de tierras salvajes llenas de indios. En 1866 el primer rebaño de Texas cruzó el río Rojo. En 1877 se fundó la ciudad de Abilene al final del Kansan Pacific Railroad, y a partir de ese momento la ruta quedaba abierta, y grandes rebaños fueron cada año hacia el norte. Acababa de nacer el cow-boy.

Las primeras brigadas que se lanzaron era duras, había solo tres o cuatro caballos por cada hombre, no había tiendas y muy pocas capas impermeables. Los muchachos no protestaban nunca, pues se habían criado en un medio idéntico al que encontraban en las rutas. En sus hogares su único menú era maíz y bacon, suelo de tierra en las casas y ni el más mínimo lujo. La mayoría de ellos venía del Sur, eran bandas de salvajes y de pendencieros.

Se cubrían con grandes sombreros de castor de ala ancha, de color negro o marrón y de copa baja, vestían camisas de fantasía, botas de altos tacones y en ocasiones una especie de guardapolvos.

A medida que el negocio prosperó, se produjeron grandes cambios en sus vestimentas. El sombrero Stetson blanco, de copa alta, sustituyó al anterior, las camisas seguían siendo de fantasía con bolsillos y pantalones californianos de rayas o cuadros, fabricados en Oregon City, los mejores que se hacían para montar a caballo. También aparecieron los impermeables.

Los viejos Colts con cañón de doce pulgadas se sustituyeron por otros de cañón de seis pulgadas o de siete pulgadas y media.